Los créditos de carbono no son todos iguales — entender esta diferencia es esencial.
Antes que nada, es importante no confundir el tipo de crédito con el mercado en el que se utiliza.
Los términos “mercado regulado” y “mercado voluntario” indican dónde se aplica el instrumento — no necesariamente qué es.
En los mercados regulados, por ejemplo, el principal activo suele ser un permiso de emisión, y no un crédito. En el sistema europeo (EU ETS), cada unidad representa el derecho a emitir 1 tonelada de CO₂e.
Cuando hablamos de créditos de carbono, la clasificación más relevante está vinculada a su impacto climático:
Evitación (Avoidance): evitan que las emisiones ocurran
Ejemplo: prevención de la deforestación (REDD+) y uso de energías renovables
Reducción (Reduction): disminuyen las emisiones en comparación con un escenario de referencia
Ejemplo: eficiencia energética, manejo forestal y captura de metano
Remoción (Removal): retiran CO₂ de la atmósfera y lo almacenan de forma duradera
Ejemplo: reforestación y tecnologías como la captura directa del aire (DAC)
A medida que el mercado de carbono avanza, comprender estas diferencias deja de ser técnico — y pasa a ser estratégico.
Esto es lo que garantiza mayor transparencia, credibilidad e impacto real en las acciones de descarbonización.
El RCGI–USP Carbon Registry actúa precisamente en este punto: fortaleciendo la trazabilidad y la confianza en la generación y gestión de créditos de carbono.