UNITED FRUIT COMPANY
Por Jorge Rovira Mas
La United Fruit Company (UFCo) fue establecida en 1899 por dos empresarios norteamericanos mediante la fusión de sus respectivas empresas: Minor Cooper Keith y Andrew Preston. El primero fue quien inauguró en Costa Rica el ferrocarril hacia el Caribe en 1890, que le permitió a este país exportar su café a Europa por una vía directa sin tener que bordear América del sur, como se había hecho hasta entonces. Conforme avanzaba su construcción y gracias a grandes concesiones de tierras próximas al litoral atlántico que obtuvo Keith del gobierno costarricense, este empresario experimentó con la producción bananera, la exportó a Estados Unidos y poco a poco hizo de ella su principal negocio, que amplió a tierras de Panamá y Colombia con nuevas compañías. Por su parte, Preston había creado la Boston Fruit Company y desarrollado las exportaciones fruteras desde Jamaica. Más tarde, en 1929 la UFCo compró la Cuyamel Fruit Company de Samuel Zemurray, otra empresa bananera de gran tamaño, su competidora en Honduras. De esta manera, en un proceso que cubrió más de cuatro décadas, es decir, desde antes de que estrictamente se constituyera la UFCo hasta la víspera de la crisis económica mundial, esta compañía tuvo un movimiento casi contínuo de expansión de sus negocios (fruteros y ferrocarrileros), se fue conformando como una de las primeras empresas transnacionales de Estados Unidos, se proyectó sobre la región caribe de Centroamérica con actividades en Costa Rica, Panamá, Honduras y Colombia, para más tarde hacerlo también en Guatemala (y en Ecuador después), y ejerció una importante influencia política en algunas de estas naciones, sobre todo en Honduras. Durante los años treinta, Zemurray, accionista de la UFCo. desde finales de la década anterior por el acuerdo de compra convenido de la Cuyamel, se convirtió en el principal accionista y presidente de la empresa hasta su retiro de esta posición en 1954.
La construcción del ferrocarril al Caribe en la década de los años setenta del siglo XIX en Costa Rica, y el inicio y la consolidación de la producción bananera por la empresa ferrocarrilera, modificaron el paisaje, físico y humano, de la provincia de Limón y de su ciudad capital del mismo nombre. Ambos procesos fueron los factores determinantes de la inmigración al país de la población negra proveniente de Jamaica y de otras partes de las Antillas inglesas, un componente cada vez más reconocido y apreciado de la diversidad cultural efectivamente presente en Costa Rica. En este mismo sentido, el impacto de la UFCo sobre buena parte de la región caribe centroamericana trascendió, como ya se señaló, al caso nacional costarricense.
El enclave bananero desarrollado por la UFCo en los distintos países se caracterizó durante su primer medio siglo por una muy débil integración al resto de las economías nacionales: la producción se exportaba hacia Estados Unidos; estaba en manos en gran parte de la propia UFCo, aunque con los años se incrementó el número y la significación de los productores nacionales; el transporte y la comercialización eran controlados igualmente por la Compañía; y si bien era la actividad agrícola que concentraba una mayor cantidad de trabajadores asalariados permanentes, y por ello hubiera podido contribuir mucho a la ampliación de los mercados internos, lo cierto es que los salarios que se pagaban, no obstante ser más elevados que en el resto de los sectores de estas economías, debían ser consumidos en buena parte en las propias tiendas de la UFCo, denominadas comisariatos, en donde los productos se importaban de Estados Unidos y eran vendidos a precios elevados. Las condiciones de vida de los trabajadores en las plantaciones bananeras eran sumamente difíciles y la mortalidad, producto de la malaria, alta.
En el marco de la crisis económica mundial de los años treinta, la UFCo se vio enfrentada en Costa Rica en 1934 a una huelga de grandes proporciones dirigida por el Partido Comunista fundado en 1931. El líder principal de ella fue Carlos Luis Fallas (Calufa), un dirigente de este partido que, novelista más tarde, escribió una obra de aguda crítica social a la que tituló Mamita Yunai, en la que relataba las adversidades en las cuales vivían los trabajadores bananeros fruto de la explotación de la Compañía. El exceso de oferta en el mercado mundial del banano, el rechazo por la UFCo de parte de la producción cosechada por los empresarios nacionales o el rebajo de su precio, la diseminación de las enfermedades de Panamá y de la Sigatoka que afectaban a las plantaciones, así como el despido de trabajadores, todo ello concurrió a fermentar la huelga. Parte de las demandas del proletariado agrícola en ella, en la cual trocaron en victoria algunos de sus reclamos, fueron mejoras salariales y sobre todo el pago en efectivo de los sueldos (no en fichas y cupones que había que redimir en los comisariatos); el establecimiento de dispensarios para combatir la malaria que aniquilaba a los trabajadores; viviendas higiénicas, y el pago en dólares a los productores nacionales de banano que proveían a la UFCo. Luego de la huelga, las condiciones de vida en la zona bananera experimentaron una mejoría. Esta lucha, primera gran experiencia organizativa de carácter sindical del Partido Comunista, contribuyó mucho a desarrollar la incipiente conciencia de clase del proletariado costarricense.
Otra huelga de mucha importancia en contra de la UFCo, que duraría más de dos meses, fue la que se produjo en la región caribe de Honduras en 1954, en las zonas de Puerto Cortés, Trujillo, La Ceiba y Tela, en la cual igualmente el Partido Comunista Hondureño, recién fundado entonces, desempeñó una función protagónica.
En Guatemala, en ese mismo año de 1954 al verse amenazada por la reforma agraria que para profundizar el desarrollo del capitalismo en ese país había promulgado en 1952 el gobierno de Jacobo Arbenz (1951-1954), continuador de la Revolución de Octubre (1944-1954) cuyo líder conspicuo había sido el Dr. Juan José Arévalo (gobernante de 1945 a 1951), la UFCo estimuló y apoyó el golpe de Estado que le dieron los militares a Arbenz. Estos fueron incitados por los sectores sociales y religiosos más conservadores del país y contaron con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana durante la administración del general Dwight Eisenhower (1953-1961) del Partido Republicano, en el marco de la Guerra Fría.
La contribución de la Compañía al desarrollo de los países en los cuales tenía sus negocios mediante el pago de impuestos directos al Estado fue exigua durante el primer medio siglo de operaciones. Fue José Figueres Ferrer del Partido Liberación Nacional de Costa Rica, durante el gobierno de la Junta Fundadora de la Segunda República en 1948-1949 tras la guerra civil ocurrida entre marzo y abril del primero de estos años, quien obligó a la UFCo a tributar el 15% sobre sus ganancias, lo que luego en su primer gobierno constitucional (1953-1958) le dio pie para elevar dicho porcentaje hasta el 30% en 1954. Otro tanto haría el Dr. Ramón Villeda Morales, del Partido Liberal de Honduras, durante su gestión presidencial (1957-1963). Tras el establecimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1973, Costa Rica, Honduras, Panamá, Guatemala y Colombia -pero no Ecuador- fundaron la Unión de Países Exportadores de Banano (UPEB). Esta organización, de la cual nuevamente Figueres al final de su segundo mandato constitucional (1970-1974) fue uno de sus impulsores junto con Omar Torrijos de Panamá, tuvo como pretensión inicial la de cobrar un impuesto de un dólar por cada caja de banano exportada, monto que luego tuvo que reducirse al calor de varias circunstancias. La creación de la UPEB generó entre sus consecuencias una nueva modalidad de relacionarse el Estado de estas naciones con las bananeras, aunque también aceleró mucho los cambios dirigidos a abatir costos en la organización empresarial de estas transnacionales, entre estos una mayor inversión en capital fijo y un menor gasto en salarios.
En Costa Rica la Compañía abandonó su actividad bananera en el litoral caribe a principios de los años cuarenta, enfrentada sobre todo a las consecuencias económicas de las enfermedades de la fruta. Pero a partir de 1938 inició la producción en la región del pacífico sur del país, creando las divisiones de Quepos y de Golfito. En la primera estuvo produciendo entre ese año y 1956, y en Golfito perduró hasta 1984, cuando una vez más la Sigatoka y una huelga bananera que se prolongó por más de dos meses, igualmente conducida por la dirigencia comunista, llevó a cerrar esa división. Sin embargo, a partir de 1976 la United Brands -nueva empresa en que se convirtió la antigua UFCo- reinició sus actividades en la región caribe al comprar la Compañía Bananera del Atlántico (COBAL), una empresa alemana que desde 1968 se había involucrado en la exportación de banano desde esta región de Costa Rica.
La producción bananera en Costa Rica, que en la segunda mitad del siglo XX se expandió mucho en manos de los llamados productores nacionales asociados precisamente en la misma región en la cual se inició históricamente (la caribe o atlántica del país) y que le ha permitido a esta nación continuar siendo uno de los principales oferentes mundiales de esta fruta, sigue estando controlada, en el ámbito del transporte y de la exportación, por unas poquísimas transnacionales (sobre todo por la United Brands Co., ahora Chiquita Brands International, por la Standard Fruit Co, su principal rival, que fue subsumida finalmente en la Dole Food Company, y por Del Monte Corp.). Estas le han ido trasladando las actividades productivas y sus riesgos, en una estrategia corporativa deliberada, a los empresarios locales de los países desde los cuales exportan el banano, mientras mantienen bajo su firme control las otras etapas de este negocio, las más rentables.
La United Fruit Company, como una de las primeras empresas transnacionales norteamericanas, se convirtió en el transcurso del último tercio del siglo XX en la United Brands y luego en Chiquita Brands International, si bien en cada país en donde opera cuenta con una diversidad de empresas de su propiedad en varias ramas de la economía pero con diferentes nombres. Su marca de banano Chiquita, conocida en el mundo entero, es, sin embargo, anterior, pues surgió desde el ya hoy lejano 1944.
Conteúdo atualizado em 02/09/2025