Las propuestas presentadas por investigadores durante el evento USP Pre-COP muestran que el país vive un dilema entre explotar los recursos que aún sostienen su economía y acelerar el salto hacia la era poscarbono.

Responsable de la mayor parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, la quema de combustibles fósiles sitúa a la industria del petróleo y gas en el centro de la crisis climática. Exigirle la cuenta ambiental parece obvio — convertirla en parte de la solución, no tanto. Sin embargo, eso guio parte del debate entre investigadores de la Universidad de São Paulo (USP) durante el panel “Expectativas de los Centros de Investigación para la COP30”, realizado el miércoles (6/11) en el USP Pre-COP.
La actividad formó parte de la 8ª edición de la Energy Transition Research & Innovation Conference (ETRI), organizada por el Centro de Investigación e Innovación en Gases de Efecto Invernadero (RCGI-USP). El panel reunió a líderes de distintos centros de investigación de la USP involucrados en proyectos relacionados con los desafíos climáticos.
El trillón posible: transformar riqueza en transición
Julio Romano Meneghini, del RCGI, presentó una propuesta que busca conciliar realismo económico y metas de descarbonización en la exploración de petróleo en el Margen Ecuatorial Brasileño.
“Hablamos de alrededor de un trillón de dólares. Si el 2% o 3% de esa cifra se destinara obligatoriamente a la recomposición forestal y a la compensación de emisiones, ya sería un paso para no agravar el escenario climático”, afirmó.
Meneghini destacó que la transición energética solo ocurrirá con financiamiento estable para investigación e innovación. El RCGI lidera proyectos de hidrógeno a partir de etanol y prepara una planta de metanol verde prevista para 2025. “El hidrógeno verde aún cuesta casi cinco dólares el kilo; necesitamos llegar a uno.”
Los límites para nuevas fronteras petroleras
Paulo Artaxo, del CEAS, expresó preocupación por la apertura de nuevas áreas de explotación, citando conclusiones del IPCC.
“El IPCC ha sido claro: el espacio para nuevos proyectos es cada vez más limitado si queremos mantener el calentamiento global dentro del objetivo de 1,5°C”, dijo.
Sostuvo que la COP30 — en pleno corazón de la Amazonía — debe marcar el inicio de un nuevo modelo de desarrollo basado en energías renovables y en la protección de los ecosistemas tropicales.
Reinventar la industria: del offshore al poscarbono
Gustavo Assi, del OTIC, ofreció un punto de convergencia:
“La industria offshore no tiene que ser sinónimo de petróleo y gas. Puede ser el espacio de la transición — de donde surgirán nuevas moléculas como hidrógeno y amoníaco, y tecnologías de captura y almacenamiento de carbono en el mar.”
Ciencia y justicia climática
Patrícia Iglecias, del USPproClima, destacó que la transición solo será justa si se guía por la ciencia y la equidad.
“Las decisiones de la COP30 deben basarse en evidencia — inventarios, indicadores de vulnerabilidad — y considerar a quienes más sufren los impactos climáticos.”
La alerta de la salud
Paulo Lotufo, del CPCE, recordó que la crisis climática también es una crisis sanitaria, con el aumento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares en regiones afectadas por incendios y deforestación.
La fuerza de la diversidad científica de la USP
El rector de la USP, Carlos Gilberto Carlotti Júnior, destacó que la diversidad de perspectivas es lo que permite a la universidad contribuir de manera concreta a los desafíos climáticos.
“La USP cumple su misión cuando transforma ciencia en desarrollo e investigación en soluciones para el futuro.”